Los 300 km de distancia entre Siem Reap y Stung Treng, hacen que sea imposible realizarlo en una sola jornada con nuestro tuktuk y nos vemos obligados a hacer noche en
Tbeng Meanchey, una ciudad sin ningún tipo más de interés, más que el estar a mitad de camino.
Sok San Motel, 80.000 khr. Pequeñas cabañas con lavabo privado organizadas alrededor de un fantástico estanque de nenúfares. No sirven desayuno. No hablan inglés. Cama cómoda, ventilador, aire acondicionado y tetera, muy tranquilo.
Ly Hui, restaurante chino que forma parte de las dependencias de un hotel.
Tom Yum Seafood Soup, Lok Lak Beef, y dos cervezas, 77.000 ker.
Por el camino paramos en dos templos que son accesibles con el ticket genérico de Angkor, pero ya habíamos pagado los tres días en Siem Reap, así que hubo que pagar entrada por cada uno de ellos. El Templo de Beng Mealea (acceso 10$) se encuentra a 70 km de Siem Reap, está en gran parte sin restaurar, sus muros y torres están llenos de árboles y enredaderas, literalmente devorado por la jungla en algunas zonas. Una pasarela de madera guía a los visitantes entre los restos de la estructura, permitiendo acceder a su interior y viéndolo en algunos tramos desde plataformas elevadas.
La segunda parada fue el Templo de Kohler (acceso 15$) que se encuentra 20 km más adelante. Reciben este nombre un conjunto de 180 templos de los que apenas se pueden visitar una docena, y que forman parte de la antigua capital del imperio khmer. El más espectacular es Prasat Thom, un templo piramidal de siete niveles y 30 metros de altura que parece sacado de la península de Yucatan. Se puede acceder a la cima a través de una escalinata colocada en uno de sus laterales y disfrutar de las vistas de la jungla que lo rodea, y de los restos de otros templos que se ven engullidos por la vegetación.