Camboya es todavía un destino subestimado e infravalorado, penalizado por un pasado turbulento y por la proximidad a destinos mas cómodos y veteranos como son Tailandia y Vietnam. Además casi todo el turismo se centra en los mismos puntos. El 100% de los viajeros visitan los majestuosos templos de Angkor, testimonio del imperio jemer que hace mil años domino gran parte del sudeste asiatico, unas ruinas únicas solo comparables a Machu Pichu, Petra o las Piramides de Gizeh. Un 40% visita la capital, Phnom Penh, la clásica ciudad asiática caótica, de tamaño medio, que combina en su justa medida templos, casas coloniales, tuktuks y puestos nocturnos de comida callejera. A partir de aquí el turismo cae en picado, alrededor de un 5% de los turistas llegan a las antiguas ciudades coloniales de Battambang y Kampot; los delfines de rio de Kratie; o Kep, destino de playa ya en la época de los jemeres rojos, que asesinaron a un tercio de la población del país durante su revolución de la segunda mitad de los años 70. A las regiones de Mondokiri o Ratanokiri, dos joyas próximas a la frontera con Vietnam, ocupadas por espesas selvas salpicadas de cascadas y cataratas, con abundante variedad de flora y fauna, donde pueden verse elefantes, gibones, osos e incluso leopardos; solo llega un 0,25% de los visitantes.
Poco a poco han ido ganando prestigio las paradisíacas islas de Koh Rong y Koh Rong Sanloem, playas de arena blanca, palmeras y aguas color turquesa, son todavía un destino tranquilo y relajado, a años luz del estrés de las islas tailandesas, y aunque la fauna marina es mucho menos variada y abundante que en Tailandia, es suficiente para los que estamos acostumbrados al Mediterráneo. En definitiva, Camboya se merece mucho mas que los 3-4 días de media que suele dedicarle la gente en un viaje combinado con Vietnam, tiene poco que envidiar a sus países vecinos, con los que comparte gran parte de recursos y atractivos, añadiéndole el plus de un numero de turistas mucho menor (seis veces menos que Tailandia y un tercio con respecto a Vietnam).
Camboya es un destino perfecto donde combinar selva, playa, cultura ancestral y variada gastronomía. Además es un país bastante barato, en septiembre, épocas de lluvias e inicio de la temporada baja, un tuktuk en el centro de Phnom Penh ronda los 2$-3$; dormir en un hotel con piscina, en una habitación doble grande con baño privado cuesta entre 25€ - 40€; menú para dos personas en un restaurante local 5$ - 6$, en uno orientado a turistas 10$-15$; las entradas a los templos de Angkor rondan entre los 37$ y los 72$, dependiendo de los días que dediques a la visita. Para desplazarnos escogimos un tuktuk conducido por nosotros mismos para las dos primeras semanas, con el recorrimos 1.500 km a un coste de 18$ diarios. El resto el viaje fue en transporte público, una furgoneta o autobús VIP para un recorrido de unas 3h-4h ronda los 10$. En total gastamos en 28 días, sin contar los billetes de avión, 1.000€ por persona, el ratio calidad precio es difícil de mejorar.