El tren sale de Kokand a las 18:17 y nos dejará en Samarcanda a las 04:00, con media hora de retraso. Tenemos literas separadas (30 y 49) pero un extenso grupo de mujeres que viajan juntas nos cambian los sitios para que podamos estar juntos. Nuestro vagón parece una escena de Paco Martínez Soria. Está lleno a reventar, sobre todo mujeres y niños, bártulos de todo tipo, comida, juegos de té que provee el propio revisor, ropa de cama. Son compartimentos abiertos, dos literas una frente a otra a lo largo del tren; a lo ancho, frente a estas, litera arriba y abajo dos asientos con mesa convertibles en cama. Mucho calor, no hay ventiladores, ni aire acondicionado o si lo hay no funciona. La poca ventilación entra por las ventanas abiertas que, aunque largas, apenas hacen un palmo de altura. La gente lo lleva bien, la primera hora somos el centro de atención del vagón, niños y adultos se quieren hacer fotos con nosotros e intercambiar cuatro palabras en idiomas que no compartimos. Creo que somos los únicos extranjeros de todo el tren, en la estación de 100 personas que subieron no vimos mas. Las literas son pequeñas y no quepo entero, pero dentro de lo que cabe dormí bastante bien. Llegada a Samarcanda y Yandex directo al hotel.

Samiria Terrace, otro hotel estilo cuatro estrellas. Habitación doble con baño privado, cómodo y limpio, ducha estupenda. Aire acondicionado, tetera y nevera. Desayuno bufé libre muy completo incluido. Dispone de piscina cubierta, sauna, hammam y spa. Ubicado en un barrio residencial, rodeado de pequeñas tiendas y restaurantes familiares, está unos quince minutos andando de la plaza del Registan. Seguramente es una de las opciones mas cercanas sin pagar un dineral.

Samarcanda es una ciudad con mas de 2.700 años de historia, una de las más antiguas de Asia Central. Ubicada entre Persia, India y China, zona de paso entre oriente y occidente, está marcada por el comercio, el mestizaje cultural y una fuerte tradición artesanal. Durante siglos fue uno de los principales núcleos de la Ruta de la Seda. Por sus mercados pasaban caravanas cargadas de seda, porcelana, jade, especias, caballos, metales preciosos, papel y piedras preciosas. Mercaderes persas, árabes, chinos, turcos, indios y europeos coincidían en sus calles, convirtiéndola en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo medieval. En 1220 fue devastada por las tropas de Gengis Khan, pero renació en el siglo XIV bajo el gobierno de Tamerlán, quien la convirtió en la capital de su imperio, época en que se levantaron algunos de sus monumentos más impresionantes. En 1868 fue incorporada al Imperio ruso y, posteriormente, formó parte de la Unión Soviética. Esta etapa transformo completamente la ciudad, se construyeron amplias avenidas, enormes edificios administrativos, extensas zonas ajardinadas y se levantaron barrios enteros alrededor del
centro histórico, donde se alojan hoy mas de medio millón de habitantes. Los atractivos turísticos están distribuidos a lo largo y ancho de la ciudad, no habiendo metro, lo más cómodo es usar Yandex entre uno y otro, las carreras no deberían superar en ningún caso los dos euros.


Su conjunto arquitectónico más conocido y espectacular es el
Registan, una plaza monumental que fue durante siglos el corazón político, comercial y cultural de la ciudad, allí convergían las principales rutas de Samarcanda. Se reunía la población, se anunciaban decretos, se celebraban mercados, ceremonias oficiales e incluso ejecuciones públicas. Su aspecto está formado por una gigantesca U flanqueada por tres grandes madrasas, escuelas coránicas, levantadas a lo largo de 250 años. El conjunto es visible desde el exterior, pero si quieres visitarlo (100% recomendable) cuesta 100.000 som, permitiendo la entrada y salida durante el mismo dia. Algunas noches hay un
espectaculo de luces nocturno gratuito, bueno realmente es costeado por tours organizados a los que acomodan en unas sillas en el interior del recinto, y el resto del público lo ve desde detrás de las vallas, que están unos escalones por encima todavía hay mejor visión.



Dos siglos más tarde, frente a ella, se construyo la
Madraza Sher-Dor (1619-1636), reconocible por los tigres o leones que persiguen unos ciervos y llevan un sol con rostro humano sobre el lomo, una rareza en el arte islámico porque representa seres vivos, representados en la fachada decorada con mosaicos de cerámica vidriada en tonos azules, turquesa, blancos y dorados. Probablemente es la mejor fachada de todo el conjunto de la plaza, con una ornamentación muy abundante y llamativa. Su estructura es la misma que en la anterior, patio central rodeado por dos pisos de celdas para estudiantes, aulas, salas de estudio y una pequeña mezquita.

Entre las dos anteriores está la
Madraza Tilya-Kori (1646-1660), cuyo nombre significa "recubierta de oro". Cumplía una doble función de madrasa y de mezquita principal de la plaza. Paredes cubiertas de pan de oro, techos dorados y la cúpula bellamente pintada, hacen de ella uno de los monumentos más impresionantes de la ciudad. Misma distribución que las anteriores, patio central de dos pisos de celdas, pero en esta ocasión la mezquita se encuentra en un lateral. Su interior está decorado con panes de oro, pinturas e impresionantes relieves, cerámica vidriada en tonos azules, turquesa, blancos y dorados forman motivos geométricos, vegetales e inscripciones caligráficas cubren paredes y techos.
Comer en Samarcanda es otra historia, aquí si te despistas acabas pagando lo mismo que en Europa. Los locales cerca de los sitios más turísticos están montados única y exclusivamente para ellos, uno de los reclamos más típicos la cerveza. En
Kyzyl Chaixona, junto al
bazar Siyob, uno de los más activos de la ciudad, probamos sopa uzbeka (carne, patata, zanahoria y un caldo exquisito),
laghman, ración de cinco
manti, medio non y té verde, 175.000 som. Para salir en Lonely Planet está bien.



A pesar de la majestuosidad del Registan, nuestro monumento favorito en la ciudad fue la
Mezquita Bibi-Khanym, 75.000 som. Construida entre 1399 y 1404 por orden de Tamerlán tras su campaña en la India, con la intención de crear una de las mezquitas más grandes del islám, que simbolizara el poder y la grandeza de su imperio. Lo consiguió. La puerta de acceso principal, toda ella decorada de mosaicos de cerámica vidriada, mármol tallado e inscripciones caligráficas, mide 38 metros de altura; y la enorme cúpula azul turquesa que corona la mezquita principal, visible desde media ciudad, se encuentra a 41 mts del suelo. Justo frente a ella se encuentra un
mausoleo utilizado como panteón femenino de la familia timúrida, que formaba parte de una madrasa desaparecida asociada al complejo de Bibi-Khanym.



En una rotonda, rodeada de denso tráfico, a 200 Mts de Gur-e-mir, hay una
Estatua de Tamerlan de 5-6 mts de altura, que sustituye a una estatua de Karl Marx que ocupaba el mismo lugar durante la época soviética. No es imprescindible, pero es difícil no verla si pasas cerca.
Mausoleo Rukhobod, austero edificio de ladrillo de planta cuadrada coronado por una gran cúpula, sin apenas decoración ni azulejos, de aspecto sobrio reflejando el ideal sufí de sencillez y espiritualidad. Es probablemente el monumento más antiguo de la ciudad, fue construido por orden de Timur en 1380 sobre la tumba del místico y teólogo islámico Sheikh Burhan al-Din Sagarji, una figura muy venerada por él.



El antiguo
barrio judío se desarrolla alrededor de la calle Toshkent. Dicha comunidad llegó a congregar hasta 35.000 personas, de las que apenas quedan 100. Es un barrio de casas bajas, fachadas blancas y aburridas, donde una puerta comunica con un patio interior desde el que se accede a la vivienda.
La
Sinagoga Gumbaz identificada por unas estrellas de David en la puerta, sigue el mismo patrón. Llamad a la puerta que seguramente encontrareis entreabierta, un matrimonio mayor os abrirá y hará de guía. El centro de culto se encuentra bajo una amplia cúpula abovedada de color azul, rodeada de libros, utensilios de rezo y fotos de rabinos. También os mostrarán una torá de finales del siglo XIX que guardan en su vivienda, que comparte patio con la sinagoga.

Comida en casa particular, 140.000 som, solo tiene
xalisa (entre septiembre y marzo), sopa y
somsa.
Mezquita Mubarak, pequeña
mezquita con encanto situada en una pequeña plaza con estanque (
hauz) y un minarete, en el barrio judío, es uno de esos sitios que no buscas, los encuentras y disfrutas de su cotidianidad. Se encuentra a unos metros de
Hammomi Davudi, baños turcos públicos que siguen en funcionamiento. Por desgracia cuando pasamos estaban cerrando.
Mezquita Qoraboy Oqsoqol, pequeña mezquita de barrio escondida entre las callejuelas del barrio judío, tiene un bonito pórtico con columnas de madera tallada típicas de la arquitectura tradicional uzbeka, y un bonito techo pintado de vivos colores. Todo ello queda ensombrecido por un feo toldo verde de uralita.
Bazar Siyob, es el mercado de abastos más grande de Samarcanda, ideal para tomarle el pulso a la vida cotidiana de la ciudad. Ropa, menaje del hogar, pequeños electrodomésticos, material de jardinería, plantas, flores, frutos secos, especias, pan, incluso una pequeña sección de souvenirs. Buenas opciones para comer tanto en el interior como en los aledaños.
Mezquita Hazrat-Hizr, construida en el siglo IX sobre una pequeña colina con vistas sobre la necrópolis de Shah-i-Zinda, tiene un elegante pórtico de madera decorada, y coloreados techos con motivos florales y geométricos. En el recinto está enterrado el primer presidente uzbeko Islám Karimov, fallecido en 2016, convirtiéndolo en un lugar de homenaje nacional. Son bastante estrictos con la vestimenta para acceder al lugar.



Uno de los conjuntos arquitectónicos más bonitos de Samarcanda es
Shah i Zinda, 75.000 som, una necrópolis formada por decenas de mausoleos, tumbas y edificios religiosos, construidos la mayoría entre los siglos XI y XV. Los mausoleos se suceden uno tras otro por una estrecha calle escalonada, coronados por maravillosas cúpulas, con las fachadas de extraordinaria riqueza revestidas de mosaicos de color azul, turquesa y blanco formando intrincados motivos geométricos e inscripciones caligráficas. Son tumbas de personas relevantes, entre ellas princesas y familiares de Tamerlan, altos funcionarios y personajes destacados de la corte. Según la leyenda, aquí fue enterrado Qusam Ibn Abbas, primo del profeta Mahoma, que habría llevado el islam a la región en el siglo VII.
Tumba de Daniyar, 40.000 som. Venerado por musulmanes, cristianos y judíos, es uno de los dos lugares en el mundo, el otro está en Irán, donde dicen que descansan los restos del profeta Daniel, los cuales se cree que crecen un centímetro cada año. Habiendo vivido en el siglo IV a.C. y midiendo el nicho 18 mts, algo no cuadra, pero eso no parece importar a los devotos. Junto al mausoleo hay un manantial de agua bendita con propiedades curativas. Vemos unos cuantos llenando grandes garrafas.

Observatorio de Ulugh Beg, 80.000 som. Fue construido en la década de 1.420 por el príncipe timúrida y astrónomo Ulugh Beg, nieto de Tamerlán. En su época fue uno de los observatorios más avanzados del mundo. Lo más impresionante del observatorio es su gigantesco sextante de mármol de 40 mts de radio, excavado en la colina. Hay un pequeño e interesante museo con maquetas e instrumentos astronómicos. Comparada con otros monumentos de la ciudad parece un poco caro.
Volvemos andando al hotel, nos toma más de una hora entre que está en la otra punta de la ciudad y las paradas para hacer fotos. Descansamos un rato. Alrededor de las seis salimos a tomar una cerveza en alguno de los garitos cercanos al Rajistan. 45.000 som por una IPA, podía ser peor.