El ferry más cómodo y seguro, apenas sufre cancelaciones, es el que une las islas de Sao Vicente y Santo Antao. Dos compañías realizan el trayecto a diario,
Interilhas y
Nos Ferris, seis o siete veces entre las dos en ambos sentidos. Son barcos con capacidad para entre 300 y 400 pasajeros sentadas en el interior, también transportan vehículos en la bodega. El trayecto dura una hora, el billete cuesta 15€ y, al menos en invierno, no hace falta comprar con antelación. Los asientos son cómodos, hay servicio de bar en el interior, y reparten bolsas antes de salir, mal asunto, aunque eso depende del día que te toque :-)
La isla de
Santo Antao es la más occidental del grupo de barlovento y también la más verde. La zona occidental es seca, árida y está escasamente habitada; en la zona oriental una cordillera cruza la isla de norte a sur alcanzando una altitud de casi 2.000 mts, formando fuentes permanentes de agua, riachuelos, valles y cañones, donde los agricultores locales cultivan caña de azúcar, plátano café, yuca y algunas frutas tropicales en estrechas terrazas, o destilan el
grogue (licor local derivado de la caña de azúcar, muy abundante en la isla). Una zona ideal para senderismo.

Desembarcamos en Porto Novo, una población sin ningún interés turístico. En la propia terminal hay coches de alquiler, taxis, servicios de grupos organizados y aluguers. Tomamos uno a Paul, el trayecto dura poco menos de una hora y cuesta 350 escudos por persona. Paul (Pombas) es un pueblecito alargado, paralelo a la costa, con una docena de hoteles y restaurantes, y media docena de pequeñas tiendas de abastos. El ambiente es relajado, las vistas del mar son espectaculares, y aunque no es ideal para el baño, pues es bastanteo bravo y no hay playas, si que vimos algunos locales haciendo bodyboard surf. Merece la pena subir hasta lo alto de la colina donde se encuentra la estatua de San Antonio das Pombas, unos 200 escalones, y disfrutar de unas bonitas vistas del pueblo al atardecer.


Oasis Paul Residencial, 70.000 escudos. Habitación doble austera, con baño privado y una magnífica terraza con vistas a un frondoso jardín interior. Justo al lado está
Aldeia Jerome, 50.250 escudos. Habitación doble sencilla con baño privado y terraza. Desayuno incluido en ambos: pan, mantequilla, mermelada, huevo duro, te o café, zumo, lonchas de jamón dulce y queso, algún pastelito dulce, y en Aldeia Jerome además hay yogurt casero. Durante la búsqueda descartamos los hoteles
Paul Mar y
Posada del Mar, quizás las mejores opciones, pero por encima de 85€; y
Black Mamba, está lleno, pero hace pinta de albergue hippie barato.

Atelier Bar, cocina local sabrosa y creativa. Dos cervezas,
brusschetta de atún y yuca frita, 850 escudos.
Posada do Mar, el restaurante del hotel está en primerísima línea de mar, literalmente sobre las rocas, con fuerte oleaje las olas te salpican mientras comes. Dos sopas de pescado y graellada mixta de pescado, dos copas de vino, 3.000 escudos. Gran variedad de cócteles.
Veleiro II, primera línea de mar, terraza muy agradable, aunque austera, ideal para pasar la tarde. Wifi. Dos tes de menta y queso rebozado con miel, 500 escudos. Gran variedad de cócteles.
Laranjinha, primera línea de mar junto al puente. Excelente plato de caballa a la parrilla, tres cervezas y una bolsa de patatas fritas, 1.800 escudos. Dispone de una TV enorme donde ponen deportes, entre ellos la final de la Supercopa (la mayoría del público local era merengue).
Paul es la base ideal para explorar el valle de Paul, una frondosa franja de vegetación rodeada de impresionantes paredes, salpicada pequeños pueblos, dragos, palmeras, plantaciones de café, plátano, papaya y mucha caña de azúcar, todo ello regado por pequeños riachuelos. Nosotros realizamos tres caminatas en tres días diferentes. Los senderos están bien marcados y no es fácil perderse. En caso de duda siempre se puede preguntar a algún local.
| Cha de Padre ---> Paul |
Paul ---> Pontinha de Janela |
Volcán de Cova ---> Paul |
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Caminata desde Cha de Padre a Paul (Pombas). Esta ruta puede hacerse en ambos sentidos, desde Paul es ascendente, desde Cha de Padre es descendente. En nuestro caso tomamos un aluguer hasta Cha de Padre (20 minutos, 200 escudos cada uno). El conductor nos deja al final del pueblo, entre dos carteles, uno señala la ascensión al Volcán de Cova, el otro es un sendero vecinal que lleva de vuelta hasta Paul. Lo seguimos durante unos 1000-1500 mts, cruzamos algunas casas y campos de cultivo, paralelos al cauce de un riachuelo.


El resto del trayecto es siguiendo la carretera. Pasamos por pequeñas aldeas donde la agricultura es el estilo de vida cotidiano, plantaciones de mango, papaya, goiaba, naranja, manzana, maracuyá, aguacate, cañaverales, plataneras y cafetales. Tras
Boca de Figueiral, viene
Eito, una de las ultimas poblaciones antes de llegar a Paul. Visitamos la destilería
Beth de Kinha, productores locales de
grogue, licor de caña de azúcar, y compramos un botellín de cinco años de 25 cl por 400 escudos, para amenizar las sobremesas.
Caminata de Paul a Pontinha de Janela, toda ella por camino asfaltado, aunque la carretera sube y baja todo el tiempo, es un trayecto poco exigente, fácil y cómodo. A la izquierda el mar, a la derecha las montañas, cruzamos un par o tres de pequeñas poblaciones, mientras admiramos las espectaculares vistas de la costa y el bravo océano Atlántico.



Un plus interesante, aunque un poco más exigido, es tomar el desvío que hay tras pasar
Ribeira das Pombas que conduce a
Spanader d'Neve, una cascada de agua que se precipita desde 120 mts de altura, en la cabecera del valle, frente a una gigantesca e infranqueable pared rocosa. Son tres kilómetros, un tercio de ellos por el margen pedregoso de un río, el resto cuesta arriba hasta el punto de caída del agua. Se atraviesan terrazas de cultivo, caña de azúcar, cobertizos con cerdos, cabras y vacas atadas para que pasten libres, pero sin alejarse demasiado, y agricultores locales trabajando la tierra. El último tramo, donde la pendiente es más pronunciada, hay coladas canalizando el agua que deja caer la cascada en el fondo del valle.


Comemos en el
Bar restaurante Frutos Do Mar, a 200 mts de la entrada a Pontinha de Janela,
prato do dia (pollo con verduras de caldo, plátano macho, calabaza, yuca, patata) y
moreia frita (morena), dos cervezas, 950 escudos. Para la vuelta esperamos en la carretera a que pase un
aluguer, 100 escudos.
La excursión estrella del valle de Paul es la visita al cráter del volcán de Cova. Primero hay que coger un aluguer hasta Ribeira Grande 100 escudos (precio turista), desde donde a las 11:00 sale el aluguer dirección Espongeiro que te deja en la carretera junto a la localidad de Cova, justo en el inicio del sendero. Solo hay uno al día, cuesta 400 escudos por persona, una hora de camino. Es una carretera de adoquines de un solo carril y doble sentido, la mayor parte del trayecto, subiendo sin parar con fuertes barrancos a los lados. No hace falta ponerse el cinturón, si caes no hay salvación.



Al llegar arriba hace bastante frío, viento y niebla, hay que descender unos cuantos metros entre tinieblas para poder ver el cráter. Al principio, el camino, que va rodeando el cráter, desciende ligeramente. Cada minuto la niebla cambia, cuando llevamos más de veinte minutos de descenso el tiempo mejora y se despejan las vistas... Ante nosotros, una caldera de color verde intenso, donde las tierras de cultivo comparten espacio con vacas y otros animales de granja, rodeados por las crestas del cráter Desde el suelo de la caldera se inicia el- único tramo empinado de todo el trekking. Para cuando acaba la subida ha pasado una hora, por primera vez se ve el mar al fondo del valle.


Desde aquí hay 1.300 mts de desnivel y unos 15 km de distancia hasta Paul. Empieza un empinado descenso por un estrecho y vertiginoso camino de tierra empedrado. Las vistas son espectaculares, curva tras curva el sinuoso sendero nos ofrece unas vistas espectaculares del valle y el mar al fondo. Tras una hora de descenso, aparecen un par de cabañas de agricultores locales donde venden agua, refrescos, te, café o fruta, y puedes parar a descansar un poco. El paisaje cambia, las estrechas terrazas de cultivo dan paso a amplias plantaciones de café, caña de azúcar, plataneros, mangos, aguacate... Una hora más y llegamos a
Cabo de Ribeira (Cha de Padre). Es una caminata de nivel fácil-medio, de unas tres horas de duración, donde al menos dos de ellas son de fuerte descenso, con lo que eso representa para las rodillas. El sendero de pequeña piedra suelta obliga a ir con cuidado y a un ritmo más lento, pero no hacen falta unas condiciones físicas excepcionales, cualquiera con un mínimo de forma física puede hacerlo. Seguimos desde aquí la carretera asfaltada que sigue a Paul, repitiendo parte del camino que hicimos hace dos días


Paramos a comer en
O' Curral, en el Cha de Joao Vaz. Bar restaurante regentado por una pareja alemana, que ofrece productos de proximidad y
grogue de elaboración propia. Cachupa con huevo frito, selección de quesos y otros snacks, y dos zumos 1.700 escudos. El local es muy bonito, la comida normal, sobre valorado en los medios y guías de viaje. Cómo desde aquí la caminata hasta Paul ya la hicimos el otro día, cogemos el desvío de
Passagem, un camino vecinal con fuertes subidas y bajadas que llega hasta Boca de Figueiral.